Ser flexibles par ser felices.

La flexibilidad es la auténtica clave para ser feliz. Nadie nos lo ha explicado antes, en la escuela ningún profesor nos dijo que nuestros esquemas mentales, esas estructuras internas con las que organizamos y representamos el mundo, pueden ser a veces auténticas alambradas para nuestro bienestar, muros asfixiantes que nos impiden tener una vida más plena, más lúcida y significativa.
Liberarnos de nuestros rígidos esquemas mentales y hallar esos caminos con los que alcanzar una flexibilidad liberadora es la mejor estrategia para construir nuestra felicidad. ¿Cómo lograrlo? Soltando amarras, dejando a un lado nuestra necesidad por tener siempre la razón y asumiendo el timón de nuestra vida.
Hemos de admitirlo, muchos de nosotros vivimos obsesionados en nuestros mundos de certezas implacables, en la necesidad de tenerlo todo bajo nuestro control e intentando incluso, convencer a los demás de nuestras convicciones. Necesitamos que el mundo esté a nuestra medida, que la vida calce nuestra talla y que los días tengan exactamente ese tono de azul que tanto nos gusta. Sin embargo, en este mundo donde la magia de lo imprevisto lo gobierna casi todo, solo las mentes ágiles, tolerantes y receptivas logran fluir y avanzar. Solo los más flexibles logran ser más felices.
Si estás en ese momento de tu vida en que ansías un cambio, no lo dudes, porque pocas cosas pueden resultar más liberadoras que romper con los propios esquemas.
Ser flexible no significa ni mucho menos doblegarnos ante los demás o ante los embistes de la vida, es disponer ante todo de unas perspectivas más amplias, ahí donde poder intuir más oportunidades…
La vida, cuando dejamos ir nuestras rigideces, se vuelve mucho más lúcida, con más salidas, con más destellos y tonalidades… y eso, es sencillamente maravilloso.
Cómo maravillosa también es la página que anteponiendo la palabra “la mente es..” me ha permitido compartirte la tarea de este bendecido día.